Me arriesgo a decir que casi todos tenemos ese recuerdo que nos brinda un grato calor. No tiene que ser necesariamente una persona. Puede ser una canción con la que sucedió algo memorable. Una pose que te llevó a nuevos niveles de placer. O, en mi caso, un lugar en el cual, el hecho de profanar era lo más dulce de la ocasión. Sinceramente ¿Quién no ha deseado “uno rápido” en el trabajo? ¡Hasta toda una sesión completa de ser posible! El morbo nos puede llevar a lo inimaginable y varias veces ha sido el responsable de nuestras mejores sesiones. Tener más orgasmos sobre la silla de tu jefe molesto de los que él llegará a tener jamás en su vida amorosa. Silenciar los gemidos, cual ratoncito de biblioteca, porque alguien entró al almacén. Hacer lo posible para mantener la compostura mientras tu compañero de la tienda juega con el clítoris, mientras atiendes a los clientes tras el conveniente mostrador. La lista continúa junto a las opciones de trabajo y las ganas de arriesgarte; ¡Dejarte llevar…!

FONDOLlevo un mes desempleado y pese a que era un trabajo que realmente me gustaba, tras casi dos años la relación laboral tenía que terminar. Era una tienda de deportes, de montaña específicamente. No tienen idea de todos los rincones “tirables” que hay en esa tienda. Tras la tercera escapada, el baño se me hizo muy simple, muy fácil. Tras los estantes de ropa que cubrían a la perfección, admirar ambos cuerpos jadeantes contra la pared junto al espejo del probador, un oral mientras acomodaba el inventario digital de la tienda… MI jefe casi nunca estaba en la tienda y todo quedaba como mi jardín del Edén de la sodomía.

Me tomaría un tiempo relatar todo lo que vio esa tienda, por lo que me limitaré a hablar de mi mejor experiencia. Por un tiempo estuve saliendo con una chica bastante especial. ¿Por qué era especial esta chica? Sencillo, compartíamos la gran mayoría de nuestros fetiches, pero por sobre todos el exhibicionismo y un amor desmesurado por todo lo relativo al anal. Con tan solo verla me era imposible no estar duro como piedra. Muchas veces me llego a doler mi erección de tan solo estar sentados juntos y a pesar de que ella jamás lo admitió, siempre que jugaba entre sus shorts, ella estaba mojada, muy mojada, siempre. La manera en la que nuestros cuerpos reaccionaban al estar uno cerca del otro me sigue resultando increíble. Durante un mes tuve que cumplir horas extra en la tienda, casi 60 horas semanales, por lo que pasábamos tiempo juntos ahí. Ese mes fue temporada baja y de fuertes lluvias, nadie compra cosas de montaña en esas fechas. El tiempo y la soledad sobraban, así como nuestro deseo cada vez que nos veíamos.

La noche anterior habíamos salido a una discoteca y fue la primera vez que nos planteamos como meta hacerlo sobre la barra. Decidimos dejar todas las ganas para la próxima vez que fuéramos juntos (Tristemente nunca se pudo). Mis ganas estaban a explotar. Esa noche soñé con ella, sus shorts blancos que poco dejaban a la imaginación y esa barra. Ya se imaginan como fue mi despertar.

1062233-image-300x199Cristianamente, ella fue a visitarme a la tienda. ¡Si…hay Dios…! me guiño un ojo ese día, había llevado sus shorts blancos. La salude y conversamos por protocolo un rato. Tenía Tool sonando y no quería bajar el volumen, así que la invite a pasar tras el mostrador para conversar mejor. En cuestión de segundos ya estaba jugando con su clítoris. Como siempre, estaba muy mojada. Esto lo aproveche y decidí introducir 3 dedos en su apretado ano lo más profundo posible. Sabía que no le iba a doler demasiado, procure lubricar mis dedos previamente con sus jugos. No me imagino cosa más hermosa que sus carnosos labios entre esos blancos dientes que mordían con fuerza mientras seguía jugando con ella. Ahí cometió un error, no debía hacer ningún ruido ni gesto pronunciado o la castigaría. Nuestra definición de castigo no era más que una bendición para los dos, sobre todo para ella. Lo único mejor que la masturbación anal es estimular ambos placeres a la vez. 0000398160 Impresionantemente, se supo retener lo más posible. Casi toda su anatomía estaba contra el mostrador, pero no daba señales obvias de lo que estaba pasando. Para jugar aún más con ella trataba de disimular una conversación normal, bastante conveniente puesto que en ese momento entró el primer cliente en 6 HORAS a la tienda. Solo estaba ojeando, decidí no parar. Poco a poco la lleve tras la parte más cubierta del mostrador, dándome la libertad de utilizar ambas manos sin comprometer nuestro clandestino juego. Esta chica debía estar en el cielo del placer o lo suficientemente cohibida como para no gritar cuando introduje 4 dedos en su, ya no tan apretado, ano, mientras que habían otros dos en su vagina. Siempre me preguntaré como podía soportar tanto. El cliente se fue rápidamente. Los dos lo vimos partir apresurado y supusimos que nos había descubierto. Esto aumento aún más nuestro morbo y aprovechando la soledad arrancó mi correa, desabotonó el Jean y comenzó a complacerme con sus suaves manos. A este punto mandamos todo al diablo, no queríamos fingir más. Era bastante obvio lo que estábamos haciendo y tal vez una o dos persona de los pasillos del Centro Comercial lo notaron. Eso queríamos, satisfacernos y que nos vieran en el proceso. La adrenalina del momento aumentó la fuerza con la que nos masturbábamos y con esto nuestro placer.

google-maps-sexo nnnnSu cuerpo estaba contra mi pecho con la separación necesaria para no parar jamás. Que ese placer jamás acabara. Seguir haciendo del cuerpo del otro nuestro juguete personal. Con una mano apretaba sus magníficas nalgas y con la otra masturbaba su ano mientras que con ambas manos ella apretaba mi pene lo más fuerte posible. El placer le ganó, sentía como los músculos de sus piernas comenzaban a temblar, se estaba corriendo justo en el momento en el que el cliente que había salido hace apenas unos minutos entraba a la tienda muy alegre con efectivo en mano para comprar lo que tanto estaba viendo. El chamo no era tonto, vio lo que estaba pasando y se quedó petrificado en la entrada mientras mi pobre chica temblaba sobre la silla para tratar de disimular y yo trataba de abrochar mi pantalón sin ser demasiado obvio. La mirada de los tres se concentraba en un terrible sentimiento de incomodidad. No sabía qué coño hacer, estaba ahí parado viéndolo como un idiota. De repente, este chamo soltó una pequeña risa, nos vio por unos segundos y entró sin prisa a la tienda, agarró un artículo, se acercó al mostrador, me dio el dinero junto con una gran sonrisa, le di el vuelto y con un guiño de ojo nos dejó ahí, muertos de la pena.

A partir de ese día siempre hicimos todo con la puerta de la tienda abierta. Algún día otra persona sin pena entraría para atraparnos…Y tal vez se nos uniría.

Escrito por “Discípulo Anónimo”

Editado por Leonardo Barreto y Gerson Monje

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Sobre El Autor

Hijos míos. Estoy Orando intensamente por los orgasmos del mundo entero. Envío #BendicionesOrgásmicas a todos mis discípulos y de esta manera puedan llegar al Clímax Sexo-Espiritual que tanto desean.

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