El ejemplo de la literatura más tenebroso para hablar sobre la manipulación de una mujer sobre su pareja es Macbeth. La mujer que, ambiciosa, buscaba conquistar el reino y hacer a su esposo rey a toda costa. Macbeth, siempre seguía los consejos de su esposa y sin importar por encima de quién debieran pasar, él la obedeció hasta el final. Pero no hay que pensar en la manipulación con ese límite de violencia, la mayoría somos víctimas de nuestro amor y nuestras relaciones y para ser felices, a veces hay que ceder y manipular al otro aunque sea un poco.

En ocasiones, nuestra pareja simplemente decide ignorar nuestras peticiones. Nos volvemos los rechazados, los que a toda costa intentamos verlos y buscamos el inevitable rechazo. Las frases “no puedo”, “déjame ver y te aviso”, “mejor otro día” ya forman parte de nuestro imaginario y sin remedio, regresamos a insistir cosas que sabemos, simplemente no tendrán su aprobación.

Nos volvemos víctimas de nosotros mismos, torturándonos, queriendo que nuestra pareja haga lo que nosotros queremos, buscamos cambiar su comportamiento y le preguntamos qué ocurre pero a ante esa interrogante, sólo descubrimos que los planes que proponemos simplemente no le gustan.

No quiere decir que nuestra pareja no nos quiera, ni que esté harta de salir con nosotros, mucho menos quiere decir que pronto nuestra relación terminará, sino que tal vez la manera en la que comunicamos lo que queremos no tiene la convicción suficiente para hacerla cambiar de parecer.

Nuestra vida se convierte en una comedia trágica en la que nada parece sencillo. El “no” es una constante que nos vuelve locos y no logramos que las cosas fluyan como queremos. Sin embargo, no debes culpar a tu pareja porque sin querer, el error lo cometes tú y tus actitudes. Te damos diez técnicas para que logres que su actitud cambie y así, cumplas el anhelo de que visite a tu familia o se quede en tu casa esta noche.


Dilo directamente

Si eso es lo que quieres, haz que lo sepa. A veces simplemente debemos decir que preferiríamos hacer otra cosa para que lo haga y no quedarnos todo el día inconformes. Puede ser que te diga que no, pero no des rodeos, si no funciona, puedes aplicar los demás consejos.

Busca el momento indicado para decirlo

A veces estamos tan ansiosos por decirle un plan o que nos acompañe a algún evento, que olvidamos lo importante que puede ser que todas las circunstancias se junten para que la recepción del mensaje sea óptima. Lo más recomendable es que se lo digas cuando estén solos, no al bajar del camión o en un bar.

Piensa que tal vez, si se lo dices en un ambiente hostil te diga que sí y más tarde olvide que ya se comprometió contigo, por lo que más tarde, te cancelará y tú te enfadarás. Si por el contrario, te dice inmediatamente que no, tal vez se distraigan en la cuenta, la nueva canción de Bieber o el brindis de uno de sus amigos, por lo que no tendrás tiempo de replicar.

Muestra la importante que sería para ti

¿Es la boda de tu hermano y aun así se niega a ir? ¿Te gradúas y no tiene la decencia de acompañarte a misa? Es hora de aseverarle que si no se tratara de un evento de esa magnitud, seguramente no se lo pedirías. Dile cuán importante es que vaya contigo, que sea tu compañero y recuerden juntos ese momento, tal vez, así entenderá que no es por él, ni por su relación, sino que esta vez simplemente se trata de hacerte feliz.

Utiliza tus encantos

Sí, nos referimos a esos encantos. Aquellos secretos que sabes que podrían volverlo loco. En ese momento, justo antes del rotundo “no”, es hora de ponerlo a prueba. Muéstrale un centímetro más de piel, dale besos en el cuello, utiliza sus debilidades a tu favor. Suena un poco injusto pero lo más probable es que caiga a tus pies.

Pide más de lo que necesites

No quiere decir que te conviertas en una persona codiciosa, simplemente que tiene mucha lógica: si pides más y al final te ofrece la mitad de lo que pediste, aun así saldrás ganando. Por ejemplo, tú quieres que se quede en tu casa y no te interesa que antes vaya a comer con tu familia, pide las dos y probablemente, opte por la que le resulte menos estresante: quedarse contigo.

Juega con su ego

¿Acaso le da miedo? La forma más fácil de que alguien caiga es retando su orgullo. Hombres y mujeres tenemos una naturaleza sumamente competitiva aunque no nos guste aceptarlo y si le decimos que seguramente no lo hace porque le da miedo o no sabe, verás qué tan rápido cambia su comportamiento. Simple condicionamiento.

Enternécela con caprichos

Esta opción no aplica siempre ni debe ser recurrente, pero cuando sabes que estás a punto de perder la batalla, es hora de sacar el último recurso: una cara tierna, un sutil enojo y un pequeño, muy pequeño berrinche. Tal vez tu ternura la haga reconsiderar la situación.

Nunca olvides las recompensas

Recuerda que aunque tengamos la capacidad de razonar, aún solemos guiarnos por el instinto y las emociones. Pavlov logró que los perros salivaran cuando sonaba una campana aunque no hubiera comida y más tarde hizo que un niño tuviera miedo irracional hacia las ratas. Es un comportamiento bastante básico pero no olvides que puedes guiarlo. Una promesa de una actividad que no te hace feliz pero a tu pareja sí, besos o hasta hacer el amor, puede ser un muy buen incentivo.

Organiza todo el ambiente para que resulte a tu favor

Los anclajes son estímulos asociados a estados internos. Un sonido, un olor o una palabra pueden evocar a un día en el que todo nos salió bien y recordarlo, puede significar que su actitud cambie completamente.

Piensa en sus necesidades

¿Que motiva a tu pareja? Planea una estrategia basada en sus experiencias y creencias para usar todo lo que encuentres a tu favor. Lo único que puedes hacer es conocer a tu “enemigo” para poder hacer una estrategia certera.

Fuente: Cultura Colectiva.

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Sobre El Autor

Hijos míos. Estoy Orando intensamente por los orgasmos del mundo entero. Envío #BendicionesOrgásmicas a todos mis discípulos y de esta manera puedan llegar al Clímax Sexo-Espiritual que tanto desean.

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