wpid-chica-linda-2descargaÉl aparece en medio de la noche, me seduce, me hace suya una y otra vez, deja marcas en mi cuerpo; me da inmenso placer. Pero, pueden creer que no sé ¿quién es? Que físicamente en mi habitación no estuvo; pero me visita más de una vez.

Tenía 16 años cuando lo conocí. Ese hombre con camisa blanca, mirada penetrante, no podía dejar de pensar en él. Quería que me besara y saber ¿A qué sabe?, ¿cómo se siente su piel?

Él me lleva más de once años ¿cómo podría demostrarle que quiero en sus brazos convertirme en mujer?  Pero  no es la  historia en cuestión, era que yo no sabía lo que yo producía en él.

Nos vimos varias veces en la calle, pocas veces nos saludamos, parecíamos dos completos extraños. ¿Qué me atraía de él? ¿Su experiencia? ¿Su sex appeal? ¿O lo que ocultaba en esa mirada? par de candados impenetrables; pero cuando me miraba, me volvía loca de deseo, ¡si lo digo!, quería perder mi virginidad con él.

Brujo le decían, no sabía porque, la curiosidad me mataba y siempre lo quería ver.

Dos entre sombrasLa noche del 17 de Septiembre dormía en ropa interior, allí me visito por primera vez, Sentí como un suave rose pasó por mi espalda, la respiración a un lado la podía oír, pero no había nadie cuando mis ojos abrí -¿Qué paso?- me pregunte,  Y en mis sabanas me escondí.

Sobre ellas sentía nuevamente como acariciaban mis muslos una y otra vez, siento profundos deseos, mojo mi panty,  me agarra con fuerza, violentamente me besa, siento que no respiro quiero gritar pero no puedo saber que está  pasando, quien me toma en sus manos – ¿Quién me seduce?- me pregunte asustada.

Cuando reacciono no sé si fue un sueño o en realidad ha pasado, veo la puerta de mi habitación abierta, estoy desnuda y mis sabanas zafadas, la cobija en el piso y unos cuantos morados en los brazos  y en las piernas, no sé cómo explicarlo. Tengo miedo de dormirme, en vela pase la noche entera pensando en cómo tapar mis morados.

Esa misma mañana encontré al hombre que tanto he deseado, me besa, me sonríe  y pregunta cómo están mis morados, mis ojos se exaltaron -¿Cómo sabe él de eso?- me preguntaba muy  asustada; este hombre me da miedo, pero me esta excitando.

20, 22, 29 y 30 de Septiembre la sombra, como le llamo a ese extraño ser,  me ha visitado, me viola en mi cama, conozco lo que es un orgasmo por él;  me besa, me muerde, me araña, Pero- ¿quién es?-  No me habla, no me deja hablar, a veces ni respiro, solo lo siento como me posee, roba mi energía y se va a las tres de la mañana de mi cuarto; solo sé que sonríe y siempre deja la puerta abierta, las sabanas en el piso, y yo desnuda con recuerdos en mi piel acompañados de morados.

1242339632219_fUna amiga nota mi cansancio, miedo y me cuenta, ¿Conoces lo que es un zángano?  Yo digo que no, ni siquiera conocía la brujería, allí me entero que un zángano es un hombre que te desea algo parecido a un demonio sádico. Quiere tenerte, pero es su alma negra la que te visita en su cuarto, te hace suya y te absorbe dejándote toda marcada por el constante contacto.

En medio de mi miedo pensé en el brujo, lo veo mucho más de lo normal, hasta me pregunto  lo que a nadie le había contado.

Próxima a mi cumpleaños número 17 me desperté en medio de la madrugada sudando, jadeando. Miro a la puerta, y en ese espacio entre ella y la puerta de mi closet, allí está él parado esperando, respirando.

Lo miro, es una sombra, y lentamente se va acercando, no tengo miedo, y le digo en voz fuerte y segura- ¡Ya sé quién eres, lárgate de mi cuarto! Se sentó en la orilla de mi cama  y acariciaba mi tobillo y subía su mano y yo acostada estoy observando, como solo veo sombras y nada más una sonrisa medio se ve; estoy temblando.

Imposible, mi cuerpo lo desea ¿Estoy loca o que pasa?; no puedo entregarme a algo que no es sano.

miedoLo veo, siento como me desnuda y abre mis piernas. Acaricia mi sexo, besa mi cuello y siento como me estoy mojando, me besa, me muerde, besa mi cuello, mis senos y yo con mis manos voy ayudando a sentir deseo y miedo. No veo su rostro incluso es más oscuro el cuarto, el aroma a sexo invade la habitación, me embiste con fuerza una y otra vez, sujeta mis manos y no puedo gritar, he gemido tantas veces y ni se oye. Gana el silencio, el misterio me hala el cabello, aprieta mi cuello y un morado más esta en mi piel. Tengo mordisco, él me sigue teniendo, me hace suya, me viola otra vez; entre tanta pasión y tanto deseo reventó mi piel.  Le digo – brujo me estas ahogando ¿eres tu verdad?- Me duele el cuerpo quiero acabar, él sonríe, malvado y cruel me besa, me aprieta otra vez, me ha penetrado tantas veces que hasta ya siento placer. Me muerde la boca, pasa su lengua y me vuelve a morder – ¡que placer!, ¡que dolor!; me voy a perder, le vendí mi alma al placer, a los gemidos, aun zángano y ahora soy de él, me visita todas las noche, me hace suya, me marca y se va después…

Ahora despierto en mi cama, la sabana en el piso, la puerta abierta. Miro entre dormida y despierta las marcas, las sabanas están manchadas. Tuve sexo por primera vez, no sé si él o yo entre deseo y deseo acabo de perder mi virginidad. En la mañana me lo encuentro, él sonríe como siempre; su cara de orgullo se muestra, yo adolorida entre morados y mordidas aun soy para él.

Escrito Por Raquel Torres

Editado Por Leonardo Barreto y Gerson Monje

Columnista 1

Abre tu mente desata tus sentidos.

Sobre El Autor

Lic. en Educación Física, Modelo, Conductora del Programa Web “Hablemos” de @laceldadelmonje y Locutora de programa Noche de Confesiones en Romance 93.1Fm Merida. Me encanta Hacer deporte, Motivo para una Vida Saludable, el buen humor, Bienestar, Sociabilidad, y sobretodo el sexo de calidad.
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